Desde chico que fui considerado hiperkinetico, así que fui de los que en la mañana tenían que tomar su dosis de ritalin y a medio día teníamos permiso especial en el colegio para ir a la enfermería, a tomar la otra dosis que tocaba. Por supuesto que ese tramite duraba entre 10 a 15 minutos en vez de los 5 que deberían ser, todo para capear un poco de clases. Jajajajaja! De más esta decir que todos los que íbamos a diario por nuestro suplemento de vida, éramos como una cofradía, ya que nos unía este fin común social que era tomar ritalin, meleril u otro remedio en la enfermería. La fraternidad era tal que era infaltable el hacer un salud con esos vasos plásticos chicos con agua, y por otra parte recibíamos cada pastilla como si fuese algo sagrado en una ceremonia religiosa.
A pesar de tener mis impulsos aplacados, nunca faltaba la hoja de cuaderno entera dibujada con los más entretenidos diseños y bosquejos que se me iban ocurriendo. Los mejores iban quedando guardados, y lo que se escribía de materia de clases se ajustaba a este y no al revés. Comentario a parte merecen los dibujos del reverso de la tapa y de la contratapa, no quedaba ni un espacio de ellos sin alguna figura, patrón, lineal u otro. Todo esto era consecuencia del poder de super héroe que tenia de hacer varias cosas a la vez, como conversar con mi compañero del lado, dibujar en mi cuaderno, escuchar al profesor y escribir la materia, o resolver ejercicios.
Años atrás todo esto era considerado como algo que me jugaba en contra en mis estudios, y mi rendimiento académico. Pero esto no fue así ya que me fue bien en el colegio y la prueba de admisión a la universidad.
Cuando entre a la universidad y mi época de dibujante quedo un poco de lado, ya que las clases presenciales eran la prioridad en esa etapa. Por lo mismo no fue mucho lo que dibuje o diseñe, ya que no había mucho tiempo ni inspiración para ello.
Después vino la época laboral en que deje por completo el tema. Pero luego de 20 años puedo decir que vuelvo a disfrutar de mi hiperactividad. Esta virtud me ha dado las herramientas y la imaginación para poder crear las más diversas obras de arte, plasmadas en resina, esculturas, cuadros e ilustraciones. Cada día me doy cuenta que soy un afortunado al tener esta condición, ya que me da la energía que necesito para pensar, dibujar, y pintar al mismo tiempo.
Con orgullo les cuento que termine mi primer cuadro hecho con mucha hiperkinesis, y por lo mismo se lo dedico a todos los que que tenemos ese gran don de la hiperactividad!



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